miércoles, 27 de abril de 2016

Convivencia a conveniencia

El otro día, en una serie a la que me he aficionado últimamente, una chica se definía con la palabra infame, se me quedó grabada y desde entonces ha vuelto reiteradamente a mis oídos, la creía menos presente pero hay que ver lo que recurren a ella en radio y televisión para describir a algunos de nuestros coetaneos, no se me ocurre otro tipo de relación con ese tipo de gente. Así que, en honor a dicha palabreja, la voy a colar en esta entrada.


plaza de la sarten, en la barrio judío

Sos del Rey Católico, en origen Sos a secas, que significa alto, al igual que sostre (techo en catalán), etimologías. El apellido de Rey Católico se lo pusieron después, ya que el ilustre personaje tuvo la deferencia de nacer en la casa de Saba.



Torre del homenaje



Me resulta curioso el orgullo reciente que sienten algunos pueblos por su pasado infame, hicimos turisteo con una guía por el pueblo haciendo énfasis en el antiguo barrio judío, reconociendo las marcas de las casas de los conversos, o de los expulsados, pobres gentes que lo único que les dejaron llevarse fueron las llaves de sus casas, al cabo de los siglos vuelven sus descendientes a probar si por casualidad abren alguna puerta.
Escalinata en la bajada del castillo

Entre moros, judíos y cristianos, podría haber sido el todos para uno y uno para todos, en cambio, prevaleció más aquel que dice, solo puede quedar uno.

martes, 12 de enero de 2016

Territorio de embalses

Toca engrosar la lista de pueblos abandonados o semi abandonados, que tuvieron la suerte en su día de tener agua cerca que hiciera sus tierras fértiles y en cambio han tenido la mala suerte después de tener el agua cerca  y ser el lugar más propicio para poder acumularla y reservarla para esos largos veranos de otras tierras áridas. Solidaridad.


Como viene siendo habitual lo que mejor se conserva, la iglesia. Del soportal solo quedan algunas vigas y el peligro de caminar entre ellas, silenciosamente paso entre fantasmas. Me pregunto si en este pueblo hacían la misa de Nochebuena y los feligreses tenían que esperar en este replano el momento de entrar.


Éste no estaba abandonado, conocimos a un autóctono, no me atreví a preguntar si vivía solo allí, de qué se ganaba la vida, porqué no se había ido a un lugar más "concurrido", me pareció violar su intimidad, frase que se lleva ahora tanto, en cambio, nos dio unas ideas bastantes peculiares para repoblar la zona, qué imagen debe tener de los urbanitas y lo dejó ahí.


Lástima que me den pánico los perros ladradores me quedé con las ganas de adentrarme en este pueblo "okupado" por artistas de la brocha y la pintura azul. Así que, cuando vi la cancela que impedía el paso al castillo casi que me alegré, ya no tenía sentido enfrentarme a mis miedos. última parada antes de mi huida.


domingo, 17 de mayo de 2015

Desterrados

Un destino diferente, un Aragón desconocido, un desierto debajo del Ebro.
El desierto de Europa, abandonado, sin explotar, sin visitar, sin valorar.

Añadir leyenda


Pues allí íbamos nosotros, a pasar nuestra Semana Santa, sin santos, ni gentes, sin cristos de madero ni árboles, sin cirios ni velorios, sin farolas.



Con unas moles como edificios, aislados, quebrantables, creciendo o menguando dependiendo de la lluvia o el viento, que dirían los antiguos... Y yo porqué me habría de impresionar por el "skyline" de vuestra ciudad si yo nací en los Monegros.


jueves, 3 de julio de 2014

Alquézar... La fortaleza del tiempo.

Descubriendo que no solo en la Alpujarra existen los tinaos, aquí nos encontramos con Alquézar otro reducto moro que según rezaba en una placa, antiguamente se podía cruzar el pueblo de punta a punta sin pasar por la calle de tinaos que tenía, no sé si tantos, lo cierto es que actualmente alguno les quedaba.
Es curioso el afán que tenían los moros por las zonas más inhóspitas de la geografía ibérica, o sería que solo ellos eran capaces de vivir bien en lugares que antes eran los dominios de las cabras.

El caso es que allí se encuentra este paraje desconocido más que escondido porque contempla la sierra desde lo alto de un cerro.


Hemos llegado a la Sierra de Guara, a un pueblo llamado Alquézar, enfocado por y para el turismo, todo el pueblo siguiendo un patrón, todo tiene coherencia, hasta las luces de las farolas alumbran sin agobiar.


Arriba queda la colegiata y sus peculiares guías, los más alquezranos del entorno, solo por ellos merece la pena la visita, pero es que además enseñan grandes tesoros, que han sabido conservar.


Aunque pensándolo bien, quizás la esencia resida en sus soportales y la verdadera riqueza la traiga para llevársela su río color turquesa.

miércoles, 19 de marzo de 2014

Monasterio de Sant Pere de Rodes.

Para poder llegar al lugar más al este de la península hay que sufrir unas interminables y mareantes curvas pero merecía la pena el terrible trayecto, amanecía un día entre nieblas, dando siempre ese aire frío aunque romántico que prometía, seguro, unas cuantas buenas fotos de un paraje apartado, paraíso de ermitaños.


Llegados a destino. Primera buena noticia, por alguna razón que desconocemos el domingo 12 de enero era gratuita la entrada, aunque merecía la pena la visita guiada.


Una cosa que me llamó la atención de las explicaciones que daba el guía (un jovencito de 20 años muy amable) es la queja continuada al expolio que sufrió el monasterio durante los años/siglos de abandono.
Pero no hay que olvidar que de hecho el monasterio tiene su razón de ser por lo  que se consideraría como uno de los mayores "robos" de la Historia. Y es que según nos contó, unos monjes escondieron en una cueva en el Cap de Creus, la cabeza y la mano de San Pedro, años después volvieron desde Roma a recuperar las reliquias pero, ya no las encontraron, y allí se quedaron para buscarlas, construyeron un monasterio y como reclamo turístico iban diciendo: "Aquí estuvieron y es posible que todavía estén partes del cuerpo del primer Papa de la Iglesia".


Un paraje hermoso aunque en el medievo debería resultar dura la vida allí. ¿Por qué elegirían ese lugar?


Todavía se puede ir un poco más al este. Son sólo 8 kilómetros serpenteantes y eternos más. Un paisaje lunático salvo por las luces de los faros que parece que conversan entre sí: parece que esta tarde no se va a levantar viento.


Hoy que veníamos a visitar el hogar del viento, resulta que la tramuntana no se encontraba en casa.





viernes, 27 de diciembre de 2013

La Flecha. Burdeos.

Todavía estábamos lejos y, lo primero que vimos en el horizonte fue un gran campanario que ya nos sirvió de guía para llegar a la ciudad, pero nuestra estrella de Burdeos tenía que esperar a que la contemplásemos a mañana, antes teníamos que "descansar" en el lago de los mosquitos, tan lejos de la torre. Esa noche nos dimos una vuelta por los alrededores y vi desde el carril bici, a pie de carretera, uno de los atardeces más espectaculares que recuerdo. A la mañana siguiente dejamos el camping para no volver a pisarlo jamás, rumbo a la gran torre.

La Fléche Saint Michel desde el pont de pierre.

La volvimos a ver enseguida, sobresalía a todo, después de aparcar en la zona nueva de la ciudad, al otro lado del río, fuimos a la oficina de turismo.

La Basilique de Saint Michel, con su enorme Campanario: La Fléche.

 El recorrido sugerido se hacía con un paseo agradable, la plaza de les Quinconces, el monumento aux Girondins, la Catedral y la torre de Pêy-Berland. Pero no era la Torre, era una imitación y, ¿dónde estaba la Flecha? la habían escondido, se convirtió en la búsqueda del tesoro, cambiaban las calles, se afeaban los edificios, las gentes y sus colores, empezaban a aflorar comercios que no vendían souvenirs, y de repente, en la plaza más auténtica de la ciudad, un campanario pintorrejeado de graffitis hizo su aparición.

La Fléche de Burdeos vista desde la Place de la Bourse.

Fue impactante por la degradación del barrio, muy cerca estaba una de las mansiones más imponentes convertida a casa de citas y ahora abandonada y con una gasolinera como vecina más próxima. El lujo de antaño convertido en vergüenza.
Han caído imperios, han caído ciudades, barrios, casas, aparecen otros que son distintos aunque parecidos y todo vuelve a empezar.

sábado, 21 de septiembre de 2013

Memoria a medida


Palacio Real de Olite. Navarra. España.
Mañana subiremos al Puigmal, el pico más alto de los pirineos orientales, algo que lo hace extraordinariamente diferente al resto de picos que hay a su alrededor.
El salto del ángel en Venezuela, la cascada más alta del mundo.
La cueva de Altamira, la primera cueva decorada de arte rupestre que se descubrió.

Palacio Real de Olite. Navarra. España.
El delta del Ebro, el humedal más extenso de Catalunya.
Punta de Llardana, el segundo pico más alto de los pirineos, aunque en este texto tendría que haber escrito: el pico más alto de los pirineos después del Aneto, son solo 29 metros de diferencia, pero en este  mundo de competencia hasta en lo más absurdo lo convierte en el pico perdedor.
La ferrata más difícil, el lago más profundo. La ciudad más al este del Edén.
Y en esta lucha por destacar también entra la Historia.
Castillo Real de Olite. Navarra. España.
Las piedras de las murallas o de los castillos eran reutilizadas para hacer casas cuando ya no había razón para tener amuralladas las ciudades.

Castillo Real de Olite. Navarra. España.
El Coliseo romano fue usado como mercado hasta hace pocos siglos, que ahora lo miro como un sacrilegio pero... y si, ¿el fútbol dejase de ser el “deporte Rey”? ¿deberíamos de conservar el Camp Nou como legado de un deporte que ha marcado a millones de personas en el mundo? Si me preguntasen a mí, sin dudarlo diría que lo derribasen para hacer parques, ¡yo! que hace un instante me rasgaba las vestiduras porque los romanos no supieron conservar el estadio donde celebraban sus espectáculos.

Polituara. Pueblo abandonado. Valle de Tena. Huesca. España.

¿quién decide nuestro pasado? ¿quién fue quien dijo, esto se dice y esto se calla?
Y por qué los demás callaron y lo aceptaron.
¿quién destruyó las pruebas?
¿quién tuvo ese poder?
¿quién roba los recuerdos? O los modifica a su antojo.

Polituara. Pueblo abandonado. Valle de Tena. Huesca. España.
Cómo podemos asegurar sin miedo a equivocarnos lo que sintieron esas gentes que no coexistieron con nosotros. Nos ponemos en su lugar, nos cuentan que fue así y les creemos.
Y es que, cuando contamos algo que nos ha ocurrido en primera persona a veces sin darnos cuenta, otras deliberadamente, cambiamos la realidad, no importa, es normal, además, es nuestra verdad.

Iglesia de Polituara. Pueblo abandonado. Valle de Tena. Huesca. España.
Pero, ¿qué pasa cuando el que cuenta la historia, ni siquiera la ha vivido y el que se la contó tampoco la vivió en primera persona? aunque podría ser que los buenos nunca fueron tan buenos ni los malos tan malos.
O realmente, lo que ocurre, es que cuando no sienten como suyas las cosas, no las protegen, incluso las destruyen, o será por falta de cultura o por necesidad, ¿qué dirán de mí mis sucesores en el planeta si vieran cómo tiro sin más miramientos tantísimas cosas? ¿qué queréis que haga? ¡Si solo es basura!
No existen los rastreadores de vidas anónimas, de masas de gente, en ese pueblo nacieron, crecieron, rieron generaciones de familias enteras aunque tampoco importa demasiado...

Polituara. Pueblo abandonado. Valle de Tena. Huesca. España.
 
Olite encarna ese lugar restaurado hasta la última almena, por ser hogar de Reyes hace siglos y que según parece, merece la pena que conozcamos y que preservemos hasta la morera que hay en uno de sus patios que por lo que cuentan la plantó el mismo Rey hace 500 años. En definitiva, un escenario de teatro, un Port Aventura, un lugar inerte y en el que cuesta imaginar una vida útil allí.
Por otra parte Polituara no es más que otro pueblo, víctima de la construcción de un pantano, de la desamortización del terreno, del abandono de sus habitantes en busca de la tierra prometida... Un pueblo con sus casonas, se adivina lo que pudo ser una tienda de ultramarinos, ya que, en la puerta todavía se puede leer en mayúsculas LICORES y una gran iglesia, demasiada para tan poco pueblo, imaginando a la gente paseando por esa única calle y las luces a través de las ventanas de las casas y su día a día y la vida, sus vidas.

Creo que mañana iremos al Puigmal, famosísima montaña, símbolo de Cataluña y, después,a las gargantas de un río del que apenas hay información, por lo que, apenas existe.